Editorial de Olga Rivas, Directora Técnica LRQA "Gestión del cambio para la supervivencia de las organizaciones"

Vivimos una época marcada intensamente por la incertidumbre, una creciente complejidad y la necesidad de encontrar nuevas y renovadas soluciones en un contexto en el que la única constante es el cambio. Una nueva economía informacional, global y conectada en redes ha surgido a escala planetaria, hasta el punto que es posible afirmar que estamos siendo testigos de un punto de discontinuidad histórica. Nos enfrentamos a un contexto que exige al mundo empresarial asumir con decisión la gestión del cambio, provisto de nuevas actitudes mentales en la búsqueda y puesta en práctica soluciones distintas de las convencionales. 

En este nuevo marco, la productividad y competitividad de los agentes económicos depende fundamentalmente de su capacidad para generar, procesar y aplicar de forma eficaz la información basada en el conocimiento. La innovación permanente será uno de los objetivos básicos e irrenunciables que determinen el crecimiento y supervivencia de nuestras empresas. Debemos destacar al respecto la vital importancia que la revolución tecnológica de la información al proporcionar la base material indispensable para la nueva economía. 

Los nuevos emprendedores en esta época, cualquiera que sea la dimensión de su empresa, operan en una economía global conectada en red, puesto que la productividad se genera y la competencia se desarrolla en una red global de interacción entre redes empresariales.  Deben por ello aprovechar con decisión las oportunidades derivadas de la globalización de los mercados de bienes y servicios en el devenir del crecimiento y las transformaciones del comercio internacional. El espacio y las capacidades dejan de regirse por los límites geográficos o mentales convencionales exigiendo a los empresarios del futuro un enfoque flexible y global, acorde con las exigencias cambiantes de un entorno competitivo en el que cualquier forma de inmovilismo conduce al fracaso. 

Por supuesto, las formas de organización empresariales deben también adaptarse a estas nuevas realidades. Ha cambiado el modelo de organización para adaptarse a las condiciones impredecibles que marca el rápido cambio económico y tecnológico. En síntesis, se ha pasado de las burocracias verticales a la gran empresa horizontal organizada en torno a procesos, con jerarquías planas, gestión en equipo, medida de los resultados por la satisfacción del cliente, maximización de los contactos con proveedores y clientes, y formación continua de los trabajadores en todos los niveles. 

Sobre esto versan los cambios incluidos en la norma más vendida de todos los tiempos, ISO 9001 de Sistemas de Gestión de la Calidad, que en su próxima  revisión que será aprobada a finales de 2015 requiere a las empresas un enfoque más estratégico: analizando los intereses que genera su organización en la sociedad, clientes, administraciones públicas para satisfacer sus necesidades, identificando los riesgos, oportunidades y amenazas para una organización, resaltando como aspecto muy importante la gestión de cambio y consolidando de forma explícita el enfoque a procesos. 

Por último y por ello no menos importante destacar la importancia de un estricto comportamiento ético en las prácticas empresariales como única forma de asegurar el mantenimiento, sostenibilidad y rentabilidad de las empresas en el largo plazo. La transparencia y una buena reputación basada en buenas prácticas empresariales serán de forma creciente una importante ventaja competitiva. 

Seguimos observando un crecimiento sostenido en empresas que quieren demostrar su reputación ambiental o la seguridad y salud de sus trabajadores mediante la certificación de los sistemas de gestión ambiental o de seguridad y salud o que quieren contrastar sus actividades frente la guía de responsabilidad social corporativa ISO 26000

En resumen, las organizaciones de éxito son aquellas capaces de captar la información, procesarla y relacionarla con los intereses de la información para generar el conocimiento de forma eficaz; de adaptarse con amplitud de miras a los cambios de la economía global; de ser lo bastante flexibles como para cambiar los medios con tanta rapidez como cambian los fines en un contexto tecnológico, cultural e institucional de mudanzas continúas; y de procurar innovación permanente como arma clave de la competencia empresarial.